Empezaste un lunes.
La primera semana, genial. Te levantaste con ganas,
te preparaste el táper, te sentiste bien contigo.
La segunda, ahí ibas. Tirando.
Y a la tercera se te lió algo.
Una semana de locos en el trabajo, un niño con fiebre,
la comida del domingo en casa de tu madre. Y se te cayó todo.
Pero lo que más rabia te dio no fue eso. Fue lo de después.
Guardar el plan en un cajón, decirte que el lunes que viene, y que ese lunes no llegara nunca.
Y luego, mirando el móvil por la noche, ver a gente que sí puede y pensar "¿por qué yo no?".
Te lo digo ya para que dejes de darle vueltas:
Tú sí puedes.
Lo que no podía era ese plan.
Te pedía ser perfecto.
Y tú tienes una vida.
Me cuentas cómo es tu semana. A qué hora sales, cuándo te toca comer fuera, qué día es el que siempre se te tuerce.
Yo te digo qué falló las otras veces. Y creo que te vas a quedar bastante tranquila cuando lo veas.
Si veo que encajas, te cuento cómo va esto y si quieres empiezas esta misma semana.
Y si veo que no, te lo digo.
A veces la respuesta es que no, y te la doy igual.
Prefiero eso a meterte en algo que sé que se te va a caer otra vez.
Ya has tenido bastante de eso.












El de una semana buena, el de una normal y el de una semana que es un desastre.
Los tres cuentan. Los tres son hacerlo bien.
Así, el día que se te tuerza, no lo dejas: cambias de versión y sigues.
Lo que te gusta comer, entra
Si te gusta la pizza, comes pizza.
Puesta en el plan a propósito, no a escondidas para luego sentirte fatal.
Porque si te pido que dejes de comer lo que te gusta, tarde o temprano me dejas tú a mí. Y con razón.
Así no depende de si esa semana te cuadra. Ya está decidido.
Hablamos todas las semanas
Esto no es un PDF que te mando y que te apañes.
Cada semana miramos qué tal ha ido, qué se ha caído
y qué movemos.
Si te cambia la semana, te cambio el plan.
Y no vamos a mirar solo la báscula
Cómo duermes. Cómo te sienta el pantalón.
Con qué energía llegas a las seis de la tarde.
Todo eso te va a cambiar antes que el número.
Y es lo que te va a decir que esta vez va en serio.

Soy Pablo
Llevo más de 20 años entrenando gente aquí en Palma.
Y en 20 años no he visto a nadie dejarlo por falta de ganas.
Ni una.
He visto a muchísimas personas empezar con toda la ilusión del mundo y caerse igual, siempre por lo mismo: el plan les pedía una vida que no era la suya.
No voy a decirte que tú puedes.
Eso ya lo sabes.
Lo que voy a hacer es quitarte ruido de encima
y decirte qué toca hacer esta semana.
Nada más.
Y esto no es una app ni un plan por email.
Somos tú y yo.
Depende de cuánto tiempo estés conmigo: cuanto más largo, más económico sale el mes. Eso lo vemos en la llamada, según lo que necesites tú.
Pero ya te aviso: si buscas algo de 40 euros al mes, no soy yo.
Esto es individual y hablamos todas las semanas.
Si a comer sano le llamas dieta, pues sí, te voy a poner a dieta.
Pero si por dieta entiendes pasar hambre, pesar cada gramo y no poder ir a una comida familiar, entonces no.
Vas a comer lo de siempre, sabiendo lo que haces. Y lo que más te gusta entra desde el primer día.
Ninguna semana se cumple al 100 %. Ni la mía.
Y te digo más: vale mucho más un 80 % durante seis meses que un mes entero al 100 %.
Lo segundo ya lo has hecho otras veces, y ya sabes cómo acaba.
Para eso tienes el plan B y el C. Si esa semana solo te sale la mitad, esa mitad cuenta.
No has fallado: has hecho lo que se podía hacer esa semana.
Lo único que no vale es desaparecer sin decirme nada. Y aun así, te escribo yo.
Al principio sí, para que le cojas el ojo. La idea es que en unas semanas lo calcules a ojo y te olvides de la báscula de cocina.
El que puedas.
Hay gente que entrena dos días y hay gente que entrena cuatro. Con dos ya se avanza; con más, se avanza antes. Pero el plan se monta sobre los días que tú tengas de verdad, no sobre los que te gustaría tener.
En la llamada me dices cuántos son y ya lo cuadramos.
Pues mejor. Ya sabes lo que no te funciona, que es medio camino hecho.
Si no me llega, doy por hecho que no te interesa y cancelo la llamada. Sin más.
Ven pensando cómo es tu semana normal y con las comidas que no quieras dejar.
De lo demás me encargo yo.